jueves, marzo 16, 2006

Rabia


Hace ya casi ocho años. Una mañana de sábado de primavera de 1997, iba de copiloto en un coche-no-sé-que-marca, acompañando a un tío con barba y con la melena casi recién cortada, y con principios de alopecia, asomandole por la frente. En esos días, iba yo leyendo "Asesinato en el Comité Central" de Vázquez-Montalbán. En lo tanto, que mi compañero de viaje, vio lo que tenía entre mis manos, y que utilizaba para amenizar mis viajes en el transporte público. Para decirme: Veo que te gusta la lectura militante. De manera que me pareció en ese momento despectiva hacia mis gustos de lectura. Sobre todo por su no-sutil tono irónico. Meses más tarde, hacia el verano, me insistió en que los sociatas le habían hecho muchas ofertas, para irse con ellos, pero que siempre las había rechazado. Para que en septiembre de ese mismo año, tuviesemos nuestra última conversación.
Años más tarde, concretamente hace una docena o quincena de meses, que mas da, me entero que ha sido elegido diputado a las cortes. Y que ahora, apenas unos días, ha sido amenazado de muerte y llamado rata por un fascista, militar retirado.
Aunque con éste excompañero creo que nunca coincidiré en lo esencial, no tengo más sentimiento que odio y rabia al leer la carta escrita contra su persona por esa escoria del pasado, que se tendría que haber pasado almenos treinta años escabando en la roca, un momumento por todos los olvidados, torturados y asesinados, por ese gran déspota y traidor a su tierra, esa que se supone tanto quería. Mejor aún, condenarle a trabajar en el delta del llobregat a cultivar arroz, al mejor estilo birmano.