La imagen del Che con un fondo rosa fucsia en una tienda de una famosa cadena gallega de ropa, pañuelos palestinos de varios colores chillones, regalados por una famosa revista para adolescentes. Suma y sigue. Marcuse, ya lo preveía en su famoso "El hombre unidimensional", el sistema asume y banaliza todo lo que en su momento pudo ser revolucionario. Una forma perfecta de dominio. El capitalismo se perfecciona, mientras nosotros aún seguimos leyendo y releyendo teoría que llama a una práctica que sólo servía en épocas pasadas, ya superadas, por un Matrix que nos devora. El fin de la historia no ha llegado, pero una cosa es la realidad realidad, y otra cosa es la realidad virtual imperante. El sexo como herramienta castradora del sistema campa a sus anchas. En la película "Good Bye Lenin", hay una escena donde la población al cruzar el muro hacía la RFA, lo primero que hace es ir a un videoclub, y quedarse embobados viendo una escena de sexo en un televisor. El sexo como espectáculo, como moneda de cambio, y no como opción personal entre iguales, llama a lo más básico de la persona, convirtiéndola en un animal irracional, incapaz de ser un sujeto revolucionario válido. Suma y sigue. Los medios de comunicación colaboradores imprescindibles del sistema, nos hacen ver que esto es una democracia, que hay libertad de prensa, de opinión. Ciento de publicaciones inundan los quiscos, prácticamente todas en las manos de unos pocos grupos mediáticos, supuestamente enfrentados. Hacen de la noticia una herramienta para llevar los lectores allá donde ellos quieren. La hegemonía cultural postulada por Gramsci se ha hecho realidad, pero por el bando contrario.
miércoles, abril 16, 2008
2008
La imagen del Che con un fondo rosa fucsia en una tienda de una famosa cadena gallega de ropa, pañuelos palestinos de varios colores chillones, regalados por una famosa revista para adolescentes. Suma y sigue. Marcuse, ya lo preveía en su famoso "El hombre unidimensional", el sistema asume y banaliza todo lo que en su momento pudo ser revolucionario. Una forma perfecta de dominio. El capitalismo se perfecciona, mientras nosotros aún seguimos leyendo y releyendo teoría que llama a una práctica que sólo servía en épocas pasadas, ya superadas, por un Matrix que nos devora. El fin de la historia no ha llegado, pero una cosa es la realidad realidad, y otra cosa es la realidad virtual imperante. El sexo como herramienta castradora del sistema campa a sus anchas. En la película "Good Bye Lenin", hay una escena donde la población al cruzar el muro hacía la RFA, lo primero que hace es ir a un videoclub, y quedarse embobados viendo una escena de sexo en un televisor. El sexo como espectáculo, como moneda de cambio, y no como opción personal entre iguales, llama a lo más básico de la persona, convirtiéndola en un animal irracional, incapaz de ser un sujeto revolucionario válido. Suma y sigue. Los medios de comunicación colaboradores imprescindibles del sistema, nos hacen ver que esto es una democracia, que hay libertad de prensa, de opinión. Ciento de publicaciones inundan los quiscos, prácticamente todas en las manos de unos pocos grupos mediáticos, supuestamente enfrentados. Hacen de la noticia una herramienta para llevar los lectores allá donde ellos quieren. La hegemonía cultural postulada por Gramsci se ha hecho realidad, pero por el bando contrario.
martes, abril 15, 2008
Tsunami
Si a principios de los 90 veíamos como se derrumbaba todo el bloque del este, con la Unión Soviética a la cabeza, hoy presenciamos como la izquierda, que había conseguido aguantar aquel terrible batacazo, ahora sucumbe a las replicas de éste, como si de un tsunami se tratase. En España nos quedamos a las puertas de la desaparición institucional, y en Italia roja directa y a la calle, Bertinotti a su casa, y casi un millón de votos (en Italia son muchos más habitantes) desamparados en lo que pertoca al congreso y el senado. ¿Qué hacer? diría Lenin en su día, ¿Qué hacer? me pregunto yo ahora. ¿Refundar IU para que en el fondo, todo siga igual? ¿Comvertirnos en izquierda extraparlamentaria y renunciar a las instituciones? ¿Presentarnos directamente como PCE o PSUC viu u otro nombre, y así darnos el tiro de gracia definitivo nosotros mismos? Muchas preguntas. A las que ahora mismo no encuentro respuesta. Espero que en la asamblea de junio se haga un buen trabajo, y la inspiración llame a nuestra puerta.
miércoles, abril 02, 2008
Lectura
¿Qué hay de nuevo viejo?
Por estos parajes pocas novedades. Parece que después de la tormenta electoral, y de los desastrosos resultados de IU, y de los líos posteriores, donde salíamos más que nunca en los medios de comunicación, viene la calma, es decir, la total desaparición (ninguna novedad) en los dichos medios. Más de lo mismo. Pero ésta vez no quiero hablar de esto.
Éste pasado mes de marzo me he dedicado a la lectura de dos "best-sellers", arto de no poder participar en las conversaciones de mis allegados. El primero de todo ha sido "La Catedral del Mar" de Ildefonso Falcones. Me ha gustado bastante. Y aunque es un tocho de más de 700 páginas, ha sido muy ameno, y en dos semanas ya lo había terminado. Me lo esperaba diferente, más parecido a "El Código da Vinci", por suerte no ha sido así. Lo recomiendo. El segundo ha sido "La Sombra del Viento". Éste me ha gustado menos, quizás por la enorme buena crítica que le han dado. La verdad no es para tanto. De hecho hay partes del libro que me recuerdan al estilo de Eduardo Mendoza o al del fallecido Manuel Vázquez Montalbán, seguramente es porque todo pasa en Barcelona, no sé, no lo tengo claro. Conclusión. Si tengo que elegir entre los dos me quedo con el primero.
Después de pasar unos días de descanso literario, he cogido con ganas "Malena es un nombre de Tango" de Almudena Grandes. A ver qué tal, ya os contaré.
Y bueno, en Barbera tutto bene. Ahí estamos.
Hasta la próxima
Por estos parajes pocas novedades. Parece que después de la tormenta electoral, y de los desastrosos resultados de IU, y de los líos posteriores, donde salíamos más que nunca en los medios de comunicación, viene la calma, es decir, la total desaparición (ninguna novedad) en los dichos medios. Más de lo mismo. Pero ésta vez no quiero hablar de esto.
Éste pasado mes de marzo me he dedicado a la lectura de dos "best-sellers", arto de no poder participar en las conversaciones de mis allegados. El primero de todo ha sido "La Catedral del Mar" de Ildefonso Falcones. Me ha gustado bastante. Y aunque es un tocho de más de 700 páginas, ha sido muy ameno, y en dos semanas ya lo había terminado. Me lo esperaba diferente, más parecido a "El Código da Vinci", por suerte no ha sido así. Lo recomiendo. El segundo ha sido "La Sombra del Viento". Éste me ha gustado menos, quizás por la enorme buena crítica que le han dado. La verdad no es para tanto. De hecho hay partes del libro que me recuerdan al estilo de Eduardo Mendoza o al del fallecido Manuel Vázquez Montalbán, seguramente es porque todo pasa en Barcelona, no sé, no lo tengo claro. Conclusión. Si tengo que elegir entre los dos me quedo con el primero.
Después de pasar unos días de descanso literario, he cogido con ganas "Malena es un nombre de Tango" de Almudena Grandes. A ver qué tal, ya os contaré.
Y bueno, en Barbera tutto bene. Ahí estamos.
Hasta la próxima
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