miércoles, octubre 05, 2005

En un mundo paralelo

Hola, son las 15 horas y 38 minutos del miércoles cinco de octubre de dos mil cinco. Aún estoy en el trabajo, de hecho todavía me quedan dos horas y veinte minutos, en estos instantes. Se preguntarán porqué no estoy trabajando y levantando el país, en vez de perder el tiempo con éste escrito. Me lo tomo como un descanso, aprovechando los minutos muertos, entre contenedor y contenedor. Hoy de momento ya he vaciado varios contenedores en el puerto, y entregado otras tantas partidas a diversos clientes de la geografía española. Bilbao, Alicante, El Prat, Cáceres, y solo estoy a mitad de día, tirando al final. En un mundo paralelo, donde uno es lo que desea ser, si es que alguien lo sabe, probablemente trabajo en un instituto como profesor, de Historia, por ejemplo, aguantado mamarrachos estúpidos, y todavía con el biberón de su papas en la cabeza, o también podría haber sido informático, y aguantar a jefes parecidos de los que aguanto ahora, revisando código, y haciendo más horas que un reloj. No, ya sé lo que sería, no sé si existe éste trabajo, pero ahora mismo creo que es el que más se asemeja al trabajo soñado. Sería en medio del bosque, quizás en el pirineo aragonés, en el parque de Ordesa–Broto, como guarda, realizando largas caminatas, arropado por las estrellas, en las frías noches de las montañas. Pero sigo aquí, moviendo cartones, bidones y pallets, aguantando a los transportistas, y sobre todo soportando a los malditos agentes chinos y indios, que siempre me envían la documentación tarde, y cuando me llega, si es que me llega, con esa increíble hedor a no sé qué, y con todo para rectificar. En fin. Que hay seguimos.

1 comentario:

Txiqui dijo...

Buena reflexión.
En un mundo paralelo a mi tambien me gustaria irme a currar de guarda forestal sip. En mi vida real me gustaría poder trabajar a secas.