miércoles, diciembre 21, 2005

Catedrales y cárceles

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Hola, mis queridos lectores, aunque creo, viendo los últimos post, que son más queridas que queridos. Hace mucho tiempo que no escribo nada con consistencia, de esos post que no se usa el “cortar y pegar” tan a la ligera, y con un poco de fondo, vamos.

Bueno, ayer por la tarde fui con mi querida media costilla a hacer algunas compras a Barcelona. Las calles, para no variar, estaban abarrotadas, miles y miles de fieles nos dirigíamos a la catedral del capitalismo, los centros comerciales. El FNAC es uno de mis destinos habituales, sin quitar su importancia a la calle Talleres para la música, y la Casa del Libro para los libros, valga la redundancia. 54, no, no es mi edad, aún me queda mucho. Es el título del primer libro que adquirí. Me lo ha recomendado bastante gente. Esta escrito por el colectivo italiano “Wu Ming”. La edición es de bolsillo. Manejable y sobre todo asequible para la butxaca. Ya os contaré. Esta en mi lista de libros por leer. El otro book que me embolse “El último vuelo de Horacio Dos” , de Eduardo Mendoza. También de bolsillo. Muy asequible también, además viene con otro libro de relatos de “regalo”. En fin. Después de todo no ha sido tanto. Solo veinte euros en total, incluida la revista de ese mismo centro, que este mes viene con una CD de música francesa y una entrevista a Kusturika y Maradona.

Quitando el tema de las compras. Hoy es miércoles. Y mañana mi último día de trabajo hasta el próximo día veintinueve. Por fin algo de vacaciones. Sigue haciendo frío como es normal, la niña de ojos tristes sigue enfrente mío, hablando con su compañero de Montevideo, que también es el mío, claro. La oficina hoy esta un poco revolucionada. Resulta que donde trabajábamos antes, -desde verano tenemos nuevas oficinas-, dice la radio que será la nueva ubicación para la cárcel de Barcelona, para presos preventivos. Esa que se creará para sustituir en parte a la tan detestada Modelo. Si ya decíamos nosotros entonces que eso era como ir a la cárcel. El tiempo siempre da la razón a quien se la merece. Al menos esta vez.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Siento decir esto, pero tiene delito (o mucho autocontrol) ir el día 20 de diciembra a la catedral del capitalismo y no comprar ningún regalo. ¿Cómo lo consigues? En estas fechas, nada más salir de casa me gasto un pastón que no tengo. ¡Todo es tan bonito y brillante! Todo para los demás, claro, y ya me ves releyendo por tercera vez "De parte de la princesa muerta". No me queda ningún libro al que haya hecho sólo una pasada. Quizás también debería visitar el FNAC... Feliz año!

David Peña dijo...

Me tenéis abandonado. A ver si os veo escribir algo!