viernes, junio 10, 2005

Un día cualquiera


¿Qué hay de nuevo viejo?

Ojos semi-cerrados, inyectados en sangre, después de haber pasado una noche de insomnio, humedad y ruido. Decenas de cajas esparcidas por el suelo de la oficina. La semana que viene comienza el traslado. Se pone fin a una época. Se acabó el 110, esa línea segundona, tras el ovejero 109. Que cada día cogía a las siete y cincuenta de la mañana. Hasta que, claro, me compré el coche. Ahora seguiré utilizando éste último, y esporádicamente otro ovejero, el 79. Por fin se acaba la semana, una semana espesa, soporífera, llena de mediocridad y desasosiego.

Al menos una buena noticia, los paletas están apunto de acabar el baño de Barberá. Después de un largo, largo mes. Una buena noticia, sí señor. El autor les recomienda no meterse en obras. Si no hay más remedio, tendrán que dirigirse a la farmacia más cercana para comprar Valeriana para dormir. O cualquier substancia psicotrópica que puedan conseguir, y que les ayude a relajarse. Y lo más importante, tener ahorrado el doble de lo que le presupueste el susodicho paleta.

Menos mal que de aquí a menos de diez días me voy para Lorca. Para sumenistrarme un buen chute de Rock. Ha habido cambio en el cartel, los Running Wild ya no vienen, en sustitución vienen los brasileños Angra. A ver que tal. En cualquier caso, los más importantes siguen ahí. Iron Maiden y Stryper, los Dream Theater y los Lacuna Coil no los conocía, últimamente los estoy escuchando, no están mal, aunque prefiero a los viejetes de IM y S.

De momento esto es todo por hoy. ¡Ah! Se me olvidaba, el autor no estará este fin de semana. Cualquier pregunta, queja, etc tendrá que ser para el Lunes.

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