martes, noviembre 28, 2006

Buscando en el espacio (III)



Las dunas del desierto se veían al fondo, los pequeños cactus florecían minúsculos en el horizonte. El aerodeslizador brillaba. Las piezas de aluminio deslumbraban a la vista. El mar estaba muy frío. Contrastaba con la tórrida temperatura del ambiente.

Hassan echaba de menos el té con menta que tomaba en casa de sus padres en el Cairo. Ahora les veía muy poco, apenas unas pocas veces al año. Echaba de menos los paseos por los bazares del centro, las fiestas en casa, el ir con los suyos a orar a la Mezquita del barrio, entre otras muchas cosas. Desde que entró en el centro de Aeronáutica de Kuala-Lumpur, toda había cambiado en su vida. Había tenido que arrancar de raíz su vida hasta entonces, y volver a empezar casi de cero, esta vez en la capital de Malasia, en el mismo centro de la Federación Musulmana. Cuando él era pequeño, tenía en el techo de su pequeño cuarto decenas de pequeñas estrellas brillantes, y algunos planetas. Siempre le había fascinado Júpiter y Saturno, los grandes colosos del sistema solar. Junto a éste paisaje estelar, tenía unos cuantos aviones de plástico, colgados de finos hilos. Un Harrier y un F-18 norte-americanos, un viejo mig-16 soviético y un euro-caza europeo. Se preguntaba cuando su país sería capaz de crear aviones tan poderosos y veloces. En esa época sólo tenían los viejos aviones civiles vendidos hace una veintena de años por la entonces Unión Soviética, más unos cuantos cazas obsoletos.

El tuvo mucha suerte, su padre ahora jubilado, estuvo trabajando como mecánico en el aeropuerto Nasser de El Cairo .Siempre había soñado con ser algún día piloto, pretendía hacer su sueño realidad a través de su hijo Hassan. La madre, en cambio, ambicionaba para su hijo que formase una gran familia, para que así le diera nietos, y una buena mujer musulmana que estuviese a su lado, y que así le hiciese compañía a ella, ya que no había podido engendrar a ninguna niña.

Cuando acabó la primaria consiguió entrar en el recién creado instituto Al-Nasser, para jóvenes promesas. Allí les exigían mucho más que a cualquier otro alumno de todo Egipto. Venían profesores de universidad y especialistas en varias materias, matemáticas, física, química, astronomía -asignatura que se había incorporado a los planes de estudio recientemente- , entre otras, además de formación militar y religión.

El sol continuaba calentando su tez oscura. Decidió que ya era hora de salir del agua, y coger el aerodeslizador para volver al campamento base.
canserra-bloques-rojos

3 comentarios:

Daniel Isaac dijo...

bravo can serra!

que relatito más hermoso!


saludos desde el curro!

David Peña dijo...

Hola,

Pues es el tercer relato de una saga de éstos que he llamado "Buscando en el espacio", si buscas en meses anteriores los verás. No sé, quizás en el futuro, cuando tenga unos cuantos más, los enlazaré para crear una historia. Quizás.

Ah! Pues no, no tiene nada que ver con los atentados del 2001. Son historias de ciencia ficción que se me van ocurriendo.

Saludos y gracias por visitar el blog!

Anónimo dijo...

saludos
necsitamos actualizacion